martes, 5 de febrero de 2013

La falacia de "la excepción que confirma la regla"

[Con mi agradecimiento a @EDocet, @lagamez y otros demás tuiteros por la jugosa discusión que ha generado este post]

"La excepción que confirma la regla" es una de las expresiones que menos me gustan. Como científico, tiendo a pensar que una regla es una regla, y si tiene excepciones lo que hacen es invalidar la regla, no confirmarla. Según mi humilde opinión, si digo "los coches Ford son azules" y de repente un Ford rojo cruza la calle, mi hipótesis queda para la papelera. Ni siquiera una interpretación estricta podría salvar mi norma, porque aun admitiendo la existencia de un Ford rojo, nada impide que haya más Ford rojos, o amarillos. Mejor descartar la norma y buscar otra, que aceptar una regla con tantos contraejemplos caprichosos.

Quizá mi aversión a esa expresión se deba a que suelo verla utilizada como argumento pueril para mantener una creencia más allá de la evidencia razonable. Digamos que alguien piensa que los dirigentes políticos son sobre todo abogados y demás gentes de leyes. Su conclusión, basada en una muestra parcial (y quizá en prejucios), es lapidaria: "los científicos no se meten a políticos." Con ello, quizá quiera demostrar su desdén por los leguleyos y su admiración por los rectos e intachables hombres (y mujeres) de ciencia. Él mismo con su mecanismo. Si yo le recuerdo que Javier Solana es físico, me espetará un "claro, la excepción que confirma la regla," pero no porque crea realmente que el señor Solana tenga cualidades extraordinarias que le otorguen un estatus especial, sino sencillamente porque no desea que le contradigan en su magnífica y brillante hipótesis.

De modo que la excepción es una forma elegante de decir "oye, no me toques las narices, que sé que tengo razón." Por supuesto, yo le menciono el caso de Angela Merkel, que tiene un doctorado en física. ¿Otra excepción que confirma la regla? Ya son dos. Yo continúo buscando contraejemplos y al final consigo demostrar que la regla no sirve y punto. Claro que a esas alturas mi interlocutor, más interesado en fardar que en llegar a la verdad y la iluminación, me ha mandado a freir espárragos y se ha ido a convencer a otro pardillo de la excelencia de su razonamiento lógico.

Eso no significa que "la excepción confirma la regla" sea un principio completamente inválido, a condición de que usemos el término "confirma" de forma generosa. Digamos que desconocemos las reglas del ajedrez. Observando atentamente, vemos que siempre hay un alfil negro en una casilla negra y otro en una casilla blanca. Podemos deducir la regla de que un alfil negro nunca abandona los cuadros de un determinado color. Pero en una partida a medio desarrollo, ¡observamos dos alfiles negros en cuadrados blancos!  Cuando eso sucede en Ciencia, señala la antesala de buenos descubrimientos. Algo ha sucedido para que una norma establecida mediante la experimentación no funcione en un caso determinado, y ahora toca averiguar cómo y por qué. En el caso de ajedrez, un observador más experimentado sabrá que, en ocasiones, un peón puede coronar y convertirse en cualquier pieza del tablero. Un jugador puede haber perdido el alfil de que se mueve en cuadros negros, y después coronar un peón en un cuadro blanco. De ese modo, la norma básica prevalece (los alfiles no cambian de cuadros negros a cuadros blancos) y al mismo tiempo hemos descubierto nuevas posibilidades.

No puedo evitar recordar el caso del perihelio de Mercurio. Su movimiento era incompatible con las leyes de gravitación de Newton, y aparentemente era el único caso del Sistema Solar. Sería el ejemplo perfecto de "pues es la excepción que confirma la regla, pasemos a otra cosa." Sin embargo, le sirvió a Einstein para confirmar su nueva Teoría de la Relatividad. Ahora sabemos que la precesión del perihelio es algo común a cualquier cuerpo que gire en torno al Sol, pero solamente es evidente en el caso de Mercurio; y aun en ese caso, hay que medir muy bien. La excepción acabó apuntalando una nueva rama de la Ciencia moderna.

Otro caso es el de la simetría CP. Antes se creía que si sustituimos un conjunto de partículas por sus equivalentes al otro lado de un espejo (simetría P) y les cambiamos la carga eléctrica (simetría C), dicho sistema queda inalterado. ¿El problema? En los años sesenta se observó que la desintegración de una partícula llamada kaón violaba la simetría CP. Soltar el topicazo de la excepción y santas pascuas no era una opción, así que los físicos de partículas tuvieron que abandonar esa regla. Ahora postulan la validez de la simetría CPT, que es como la CP pero invirtiendo también el tiempo. Si en el futuro la simetría CPT se demuestra inválida en algún caso, será hora de volver a cambiar nuestras teorías. El resultado sería probablemente algo todavía más interesante e intrigante de lo que tenemos ahora. No en vano, Isaac Asimov dijo una vez que la expresión que señala los grandes descubrimientos en ciencia no es "Eureka" sino "hum, esto tiene gracia."

Si lo piensan bien, que una excepción confirme una regla es una incongruencia en sus términos. Y en efecto, resulta que la propia regla "la excepción confirma la regla" es incorrecta. Me ha sorprendido encontrar que esa frase se utiliza en diversos idiomas además del nuestro. Según parece, proviene del latinajo exceptio probat regulam in casibus non exceptis, atribuido a Cicerón. La traducción literal que han hecho muchos es "la excepción confirma la regla" y se han quedado tan anchos sin saber que han cometido dos errores. El primero es olvidar el resto (in casibus non exceptis). Una traducción completa sería algo así como "la excepción confirma la regla en los casos no exceptuados." La verdad, la primera vez que lo leí me sonó algo del tipo "la regla se confirma salvo cuando no lo hace," una aparente perogrullada.

Pero aquí es donde entra el segundo error, que es crucial. El verbo latino probare significa probar, y de ahí proviene lo de confirmar. Pero probare no solamente significa probar, confirmar, sino que también tiene el significado de verificar, poner a prueba. Es decir, "la excepción pone a prueba la regla." O, en otras palabra, la excepción es la verificación de que existe una regla. Una excepción no existe de modo independiente sino que implica una regla, de modo análogo a como la sombra deja patente el hecho de que existe una luz. Puede haber reglas sin excepciones, pero no excepciones sin reglas.

Un ejemplo, para que se entienda. Supongamos que un cartel de un pueblo diga "mercadillo autorizado los viernes." Su enunciado permite deducir que los otros días el mercadillo no está autorizado el resto de la semana. En este caso, la excepción "autorizado los viernes" deja de manifiesto la existencia de la regla "prohibido en otros días." Como ven, el significado de la expresión es ahora muy distinto.

En realidad, y permítanme que hile más fino en esta parte del bordado, la existencia de una excepción no verifica una regla en modo estricto, tan sólo la sugiere. Un alcalde con sentido del humor y pasión por la lógica (rara combinación, pardiez) podría autorizar el mercadillo los siete días de la semana. El incauto viajero, cuando lee el letrero "mercadillo autorizado los viernes" puede concluir que "lógicamente" el resto de la semana no está autorizado. Pero el letrero no dice eso. Solamente se refiere a lo que pasa el viernes. Evidentemente, habrá alguna regla sobre lo que sucede de sábado a jueves, pero estrictamente no podemos saber cuál es esa regla, solamente deducir que existe una regla al respecto.

En el mundo del derecho, es muy importante no dejar la posibilidad de ambigüedad. Quizá por eso los alcaldes que no gustan de los juegos de lógica tiran a lo seguro y explicitan: "prohibida la venta ambulante salvo los viernes." Ahí ya está claro cuándo está permitido el mercadillo y cuándo está prohibido. De otro modo, un vendedor acusado de poner su tenderete en la plaza del pueblo un martes podría argumentar algo como "la norma dice que el mercadillo está autorizado los viernes, pero no dice que NO lo esté ningún otro día." Y tendría razón.

En ocasiones, los intentos por cumplir con las leyes de la lógica resultan hilarantes. Hay lugares públicos que, para no tener que molestarse en dejar explícito dónde se puede fumar y dónde no, cortan de raíz con las excepciones y cuelgan letreros del tipo "queda prohibido fumar salvo en los lugares autorizados." Está claro que su lógica es impecable, y resulta más sencillo y cómodo que poner letreros de "prohibido fumar aquí" bajo cada columna, pero piensen en la perogrullada de afirmar "esto está prohibido salvo cuando no lo está." Recuerdo vagamente haber leído en una ocasión las normas de un concurso donde se apostillaba "este concurso es válido donde lo permita la ley." Sí, y hay luz cuando sale el Sol, menudos genios.

Pero dejando anécdotas y sutilezas aparte, recuerde: "la excepción confirma la regla" solamente pone de manifiesto la existencia de una regla. Ni sabemos qué regla es, ni se confirma la validez o no de una regla determinada. Lo único honrado sería decir algo así como "la excepción confirma que hay una regla." Cuál sea esa regla es harina de otro costal. Y por supuesto, no cuela como argumentación seria. Siguiendo el ejemplo con el que he comenzado, afirmar que un Ford rojo es una excepción a la regla de que todos los Ford son azules solamente "demuestra" que hay coches Ford de colores.

Ya está avisado. A partir de ahora, cuando alguien le diga eso de "la excepción confirma la regla," limítese a traducirla en su cabeza como "no me contradigas, coñes, o no te invito a cañas," porque el uso que se le da en el habla cotidiana casi siempre es el de una falacia lógica. Aplíqueselo como si fuese una regla sin excepciones. Y no me lleve la contraria, o no le invito a cañas.

11 comentarios:

  1. Tengo sexo con mi novia a diario, salvo cuando tiene la menstruación. Puedo afirmar que la excepción confirma la regla.

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  2. Ese chiste es tan malo que le pega a los demás chistes :-P

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  3. "exceptio probat regulam in casibus non exceptis"
    También podría interpretarse como. "La excepción pone a prueba la regla en los casos no exceptuados."

    Es decir, que el hecho de que exista una excepción pone en duda la regla incluso en los casos que la cumplen.

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    1. Efectivamente, esta es la traducción buena. o lo que es lo mismo y más fácil de entender: si existe una excepción, esa regla ya no sirve.

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  4. El otro día justamente estaba pensando yo en esta frase, no recuerdo muy bien por qué. La verdad es que siempre he pensado que era un razonamiento un poco estúpido, sobre todo porque siempre la he visto usar en términos relativos a la ortografía. Ya sabemos todos: verbos terminados en -ger y -gir con "g", salvo tejer y crujir... Siempre fueron las "excepciones que confirman la regla" y siempre me pareció una soberana estupidez.

    Me alegra ver que no soy el único, y me he entretenido un buen rato leyéndole.

    Un saludo.

    Omar.

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  5. Yo creo que, coloquialmente, se usa esa expresión para decir: si algo es una "excepción" es porque hay una "regla". Si no existiera esa regla general, el hecho de que se trata no se consideraría excepcional...

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  6. Hay frases muy populares que son un contrasentido. Por ejemplo, "los extremos se tocan", nunca la he entendido, si son extremos no pueden tocarse, serían contiguos y no extremos. O la de "todos los extremos son malos" ¿es mala la extrema salud? ¿y la extrema inteligencia? En fin, el refranero popular es eso, popular, pero no es nada riguroso.

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  7. "La excepción confirma la regla"

    Por lo tanto, la regla más confirmada es la que solamente se ha aplicado una vez.

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  8. Todos los espanyoles son iguales ante la ley... El Rey, la excepción que confirma la regla - Regla no física, por cierto ; )

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  9. En la ciencia hay muchas leyes del tipo: "La mayoría de .... le ocurre..."

    Por ejemplo, en Anatomía se estudia el cuerpo pero sabiendo que existen malformaciones congénitas.

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